GRADUACIÓN

Todavía recuerdo cómo fue mi graduación de licenciatura: usando una toga, birrete y la
estola con el logo de la escuela; estar sentado junto a mis amigos y compañeros echando
relajo en plena ceremonia y gritando “¡Comunicación!” a todo volumen, mientras los de
psicología nos veían como si estuviéramos locos; lo nervioso que estuve cuando subí al
podio para leer el discurso de clausura que escribí y recibir la ovación de los presentes al
descender del escenario. Esos son sólo algunos de los innumerables recuerdos que siempre
voy a llevar en mi corazón. Pero, ¿qué pasa cuando las cosas no son así de alegres y todo
por lo que uno ha luchado se empieza a desmoronar? Esa es la perspectiva que nos ofrece el
director y guionista rumano Cristian Mungiu en su película “Bacalaureat” (Graduación).
Eliza (Maria-Victoria Dragus) es una joven de preparatoria que planea irse a estudiar a
Inglaterra con una beca completa, el único requisito es que apruebe sus exámenes finales
con excelentes calificaciones. Por su parte, se muestra tranquila ya que es una alumna
destacada; sin embargo, antes de llegar a la escuela es agredida por un desconocido que
intenta violarla. Este ataque la deja sumamente afectada, por lo que no consigue
concentrarse en sus pruebas; además de cuestionarse si es conveniente mudarse a otro país
y dejar solos a sus padres Romeo (Adrian Titieni) y Magda (Lia Bugnar), quienes desde
hace años llevan una relación disfuncional.
Por otra parte, cuando su padre se entera de la agresión y de que la escuela no le permite a
su hija presentar los demás exámenes debido a un yeso que le pusieron, se da cuenta de que
todos los planes que tiene para Eliza pueden colapsar; así que, está dispuesto a hacer lo que
sea necesario para evitar que ella pierda la beca; también, investiga junto a la policía para
descubrir quién fue el que lastimó a su pequeña, al mismo tiempo que intenta mantener un
romance con su amante Sandra (Malina Manovici).
Es curioso, cuando uno ve el título de “Graduación” por lo general piensa que se trata de
una trama muy alegre y divertida; pero lo cierto es que se muestra todo lo contrario, dando
como resultado un excelente drama. También, la historia y los temas que plantea Mungiu,
junto con los conflictos por los que atraviesan los personajes, hacen que este filme sea muy
interesante; además de señalar que se fue galardonada en la categoría como Mejor Director
en el Festival de Cannes 2016.
Esa nominación no quita el hecho de que, en mi humilde opinión, considere que la cinta se
llega a tornar algo aburrida debido al uso del mismo encuadre durante extensos periodos de
tiempo, haciendo que las escenas se vuelvan aún más largas de lo que en realidad son. Si
eres un gran admirador del cine de extranjero, vale la pena que la veas; pero, si eres de los
que prefiere algo con mucha más intriga, lo más probable es que no sea para ti.
Quizá, una de las mayores enseñanzas que deja este filme es el inmenso cariño y la
determinación que tienen los padres con sus hijos para sacarlos adelante, aunque a veces no
sea lo más honesto (como se muestra en pantalla). Es como escribió la poeta Anne Sexton:
“No importa quién fue mi padre. Lo importante es quién recuerdo yo quién fuese”.

Por Raúl Almaguer Avila

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *