La sociedad de los poetas muertos

Carpe Diem, frase con la que la mayoría de nosotros asociamos a la película de culto, ganadora del premio de la academia a mejor guión en 1989, protagonizada por Robin Williams, La sociedad de los poetas muertos, que narra la llegada del excéntrico maestro de literatura John Keating, a la prestigiada y muy estricta academia Welton, quien a través de métodos poco convencionales enseñará a sus alumnos a pensar por ellos mismos, y a descubrir el significado de aprovechar cada momento del día.

En esta ocasión  se realizó una adaptación para formato teatral del texto original de Tom Shulman bajo la pluma de María Renée Prudencio, quién ya por muchos años ha hecho mancuerna con Francisco Franco, encargado de la dirección de esta puesta en escena con la que se inaugura el nuevo Teatro Libanés.

Si bien la propuesta es interesante y tiene como resultado un gran espectáculo visual, este se ve demeritado por las pobres actuaciones de me atrevería a decir casi todo el elenco conformado por Alfonso Herrera, Luis Couturier, Sebstián Aguirre, Germán Bracco, Alejandro De Hoyos, Alejandro Puente, Mauro Sánchez Navarro, Paco Rueda, Gonzalo Vega Jr., Lion Bagnis, Sebastián Carpio, Michel De León, Jatzke Fainsod, Pablo Flores, David Montalvo, Martín Saracho, Constantino Morán y Lucy Vilmo. Quienes demuestran no haber hecho el suficiente trabajo previo que como actores se ven obligados a realizar, es decir, no existe una profundidad en sus personajes, y se nota que la mayoría se quedan en la superficie pues les cuesta trabajo transmitir emociones, cosa que hace que para el público sea mucho más difícil entrar en la ficción y conectar con lo que está viendo en el escenario.

Empezando por un Alfonso Herrera que se ve que se esfuerza por llenar los zapatos de un personaje que ya de por si es complicado, pues muchos tenemos en la cabeza la imagen del John Keating de Robin Williams y es complicado superarlo, cosa que Herrera logra sin éxito por dos razones, la primera es su corta edad, lo que en mi opinión lo hace estar miscast y la segunda es la falta de presencia escénica, fallas que en conjunto hacen que extrañemos terriblemente a Williams, pues es casi imposible no comparar ambas actuaciones, una siendo muchísimo más deficiente que la otra. Y si a esto le sumamos que el elenco joven que lo acompaña carece de experiencia actoral, se ven muy verdes en escena y pareciera que muchos de ellos ni siquiera tienen ganas de estar arriba del escenario, tenemos como resultado lo que comente en un principio, una producción visualmente muy bonita pero actoralmente demasiado pobre, que deja mucho que desear sobre todo para los que como yo, son fanáticos de la película.

 

Información general:

 

Horarios: Jueves 20:30 horas, viernes 19:00 y 21:00 horas, sábado 18:00 y 20:30 horas y domingo 17:00 y 19:00 horas.

Costo de boletos:  $990, $850, $790, $700 y $590.

 

Ubicación: Nuevo Teatro Libanés (Hermes 67, Col. Crédito Constructor)

 

Valeria Jiménez / @valjimenezg

 

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