Rampage: devastación

Inspirada en el videojuego de arcade de 1986 desarrollado por la empresa Midway Games.

 

El experto en primates, Davis Okoye (Dwayne Johnson), es un hombre solitario, prefiere alejarse de las personas, esto a causa de malas experiencias en su vida, por ello se refugia completamente en su labor con animales al mencionar que son ellos los únicos seres incapaces de mentir. Por esta razón, su mejor amigo es el gorila albino espalda plateada, George (Jason Liles), mantienen un dialecto de señas desde que el primatólogo le salvó la vida a una pequeña y entonces indefensa cría de algunos cazadores furtivos.

Sin embargo un experimento secreto capaz de alterar el orden genético de los animales, por error sale del laboratorio en el que fue creado y así llega al hábitat de distintas criaturas, esto las convertirá por completo: aumentan considerablemente de tamaño, se vuelven más fuertes, ágiles y sanan con mayor rapidez. Una suma para crear al espécimen perfecto, su instinto salvaje se potencializa y deciden destruir todo a su paso, sin importar el tamaño de la ciudad, la cantidad de personas indefensas o la amistad que tengan con los humanos, todos son presa.

Es necesario admitir que no esperaba nada de esta película, ni los avances ni el reparto eran capaces de generar en mí alguna buena expectativa, la historia jamás logra convencer con tantas disparatadas ideas capaces de no satisfacer a nadie, sin embargo, la propuesta visual del director Brad Peyton, viejo conocido por ‘The Rock’ al llevar a la pantalla grande cintas como Viaje al Centro de la Tierra 2 (2012) o Terremoto: La falla de San Andrés (2015), dan un impulso significativo al retacar la cinta de impresionante efectos especiales e importantes animaciones al momento de recrear criaturas salvajes de 15 metros de altura.

Por esto mismo, estamos frente a otro posible éxito taquillero de Dwayne Johnson, el actor mejor pagado y también el mejor para redituar ganancias a las casas productoras. La fórmula en esta cinta fue pensada a prueba de errores, veamos: ¿Un gorila gigante destruyendo edificios? Suena a King Kong, ¿un impresionante reptil prácticamente indestructible? Podría decir que Godzilla. Es importante no caer en ideas falsas como podría creerse esta película es una copia de otras grandes ideas, todo hombre de negocios astuto emplearía lo mejor de allá afuera para plasmarlo en la pantalla grande, además de contar con la característica más importante y al final la única valiosa: tiene que ser entretenida para el público y esta lo es.

Existen dos puntos más importantes, el primero recae en el carisma de su protagonista, es verdad, no es un gran actor y lejos de serlo, pero sí es alguien capaz de llenar la pantalla con su presencia y siempre logra caerle bien a la gente, por alguna razón las producciones en las que trabaja rompen récords de taquilla, basta recordar la reciente Jumanji: En la selva (2017), recaudó 950 millones de dólares en todo el mundo o la popular Rápidos y furiosos 8 (2017), con más de 1200 mdd en recaudación internacional. Es verdad, su fórmula para hacer cine funciona: acción y efectos especiales desmedidos, sí, historias huecas y sin chiste, pero el mundo sólo busca pasar un buen rato y olvidar las preocupaciones del mundo real y esto valido.

Por otro lado, los efectos especiales empleados en animar a gigantescas criaturas salvajes con fuerza desmedida fueron bien conseguidos, entre las varias compañías contratadas para esta tarea, se encuentra Weta Digital, la cual trabajó a la par de Peter Jackson para crear el impresionante mundo del Señor de los anillos, ahora podrán darse una idea, el mundo digital del CGI dentro de Rampage: devastación, va en serio. Desde el pelaje, los ojos y colmillos, hasta la fortaleza física y la detallada representación de las crestas papilares de manos y dedos del gorila podrán ser apreciadas a gran escala. Como mención especial, el trabajo detrás de George por parte de Jason Liles, deja entrever la extensa preparación del intérprete para actuar como un verdadero primate, sin dejar de mencionar la creible gesticulación facial que da vida a los sentimientos de este animado ser.

Es momento de hablar del libreto, en repetidas ocasiones se toma exagerados permisos, principalmente con su protagonista, el experto Davis Okoye, quien sobrevive a distintos accidentes aéreos, golpes mortales y por qué no, a un disparo en el abdomen, para simplemente ponerse la mano en las heridas, dejar claro que se encuentra adolorido, pero eso sí, terminar igual de carismático y fresco.

Por su puesto no vas a matar al héroe de la gran sonrisa, quieres que sobreviva, pero pudieron poner los pies en la tierra al momento de construir esta historia, en repetidas ocasiones, a pesar de saber es una ficción con tintes de aventura, hay hechos tan absurdos y no dan pie a tener el mínimo de coherencia y credibilidad por ser tan, pero tan exagerados. Esto terminó por perderme en distintos momentos, me gusta ver cosas alocadas en las películas, pero hay límites que Rampage: devastación no conoce.

Esta cinta tiene la dosis necesaria para funcionar en la taquilla mundial, le da al espectador lo que busca: acción sin control, animales gigantes, efectos especiales de última generación y un protagonista carismático. Siempre hay que medir las películas según fueron pensadas y esta cumple su cometido, entretener y brindar un momento ameno a cualquier persona que haya decidido comprar un boleto de entrada, tan simple como eso.

Por Uriel Linares

 

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